Carta abierta al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio

La imagen de barcos con bandera estadounidense cargados de ayuda humanitaria, listos para asistir al pueblo cubano, transmitiría un mensaje inequívoco: Estados Unidos no es un espectador del sufrimiento, sino un socio para la reconstrucción 
27 de febrero de 2026 Juan José López-Díaz
Carta abierta al presidente Donald Trump
y al secretario de Estado Marco Rubio
Señor Presidente, 
Señor Secretario de Estado:
Me permito dirigirme a ustedes con el mayor respeto para formular una recomendación estratégica respecto a Cuba y al escenario que podría abrirse tras el eventual fin del actual régimen.
Cuba atraviesa una crisis estructural profunda que afecta los servicios más elementales de la vida civilizada: generación eléctrica inestable, colapso de sistemas de agua potable y alcantarillado, deterioro hospitalario, escasez crónica de medicamentos y alimentos, y condiciones sanitarias que comprometen la salud pública.
En este contexto, considero de alto valor estratégico que el pueblo cubano pueda visualizar con claridad el compromiso solidario de los Estados Unidos para el “día después”.
Propongo que, en previsión de un escenario de transición, se contemple:
El posicionamiento de embarcaciones con alimentos y medicamentos en aguas internacionales cercanas a la isla, listas para asistencia inmediata.
La disponibilidad de hospitales flotantes para atención médica de emergencia.
El anuncio formal de un programa de inversión y cooperación enfocado en la recuperación de:
La infraestructura energética.
Los sistemas de agua potable y desagüe.
La salubridad urbana.
La rehabilitación hospitalaria.
La modernización básica de servicios públicos esenciales.
Más allá de su dimensión humanitaria, una acción de esta naturaleza tendría un impacto estratégico decisivo. En el entorno contemporáneo, la percepción pública y el poder simbólico de las imágenes influyen de manera determinante en la estabilidad y legitimidad de los procesos de transición.
La imagen de barcos con bandera estadounidense cargados de ayuda humanitaria, listos para asistir al pueblo cubano, transmitiría un mensaje inequívoco: Estados Unidos no es un espectador del sufrimiento, sino un socio para la reconstrucción.
Tal gesto contribuiría a:
Fortalecer la esperanza dentro de la sociedad cubana.
Desmontar narrativas hostiles que presentan a Estados Unidos como adversario del pueblo.
Enviar señales claras a los actores internos que evalúan escenarios de transición.
Posicionar a los Estados Unidos como garante de estabilidad y cooperación en el hemisferio.
Señor Presidente, señor Secretario: la historia demuestra que los momentos de cambio político se definen tanto por decisiones estratégicas como por símbolos poderosos. En este caso, una imagen concreta de solidaridad podría tener un efecto transformador superior al de cualquier declaración diplomática.
Con consideración y respeto,
Juan José López Díaz 
Abogado, ex prisionero político cubano, activista DDHH