Hoy pueden parecer increíbles esas prohibiciones absurdas. Los que las sufrimos y aún seguimos padeciendo otras, si pudimos resistir en esa atmósfera kafkiana fue buscando modos de eludirlas
El tiempo ha transitado por nuestra tierra, con su paso lento y continuo, y nos ha visto empobrecernos y entristecernos, nos ha visto sufrir en silencio y a gritos, pero siempre al ritmo obsesivo de las voces de mando que nos piden seguir caminando “Hasta la victoria siempre”