Tiroteo cerca de la Casa Blanca: mas violencia política contra Trump
Luis Leonel Leon
El tiroteo no ocurrió dentro de la Casa Blanca. El atacante no llegó a ingresar a los terrenos del complejo, según reportó el New York Post. Pero ocurrió lo suficientemente cerca del centro del poder estadounidense como para provocar un cierre de emergencia, la reacción inmediata de agentes federales y escenas de tensión entre periodistas acreditados en la sede presidencial.
De acuerdo con AP, el pistolero se acercó al punto de seguridad poco después de las 6:00 de la tarde, sacó un arma de una bolsa y comenzó a disparar contra los oficiales. Los agentes respondieron al fuego y lo hirieron. Pero no pudo ser interrogado, pues murió en el hospital al que fue trasladado.
Lamentablemente, un transeúnte resultó herido. Las autoridades no han precisado si fue alcanzado por disparos del agresor o durante la respuesta del Servicio Secreto. Ningún oficial resultó lesionado.
El New York Post identificó al atacante como Nasire Best, de 21 años. Según ese medio, Best era conocido por el Servicio Secreto, tenía antecedentes de problemas mentales, afirmaba ser “Jesucristo” y había violado una orden judicial que le prohibía acercarse a la Casa Blanca. AP no había divulgado oficialmente su identidad en su reporte inicial.

La tensión fue captada parcialmente por la reportera de ABC News, Selina Wang, quien grababa desde el área conocida como “Pebble Beach”, en el North Lawn, usada habitualmente por corresponsales. Wang dijo que escuchó lo que parecían “decenas de disparos” y que los periodistas fueron enviados a refugiarse en la sala de prensa.
El presidente Trump se encontraba en la Casa Blanca en el momento del tiroteo. No fue impactado por el incidente. El FBI también participa en la investigación junto con el Servicio Secreto y la Policía Metropolitana de Washington.
Este violento episodio ocurre luego de una cadena de incidentes armados alrededor de Trump. El más grave ocurrió el 13 de julio de 2024, en Butler, Pennsylvania, cuando el FBI investigó como intento de asesinato el ataque durante un mitin en el que el entonces ex presidente y otra vez candidato, resultó herido, un asistente murió y otros espectadores fueron lesionados.
Dos meses después, el 15 de septiembre de 2024, Ryan Wesley Routh fue acusado por el Departamento de Justicia de intentar asesinar a Trump en el Trump International Golf Club de West Palm Beach, Florida.

A esos casos se suman incidentes recientes en Washington. En abril de 2026, durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en el Washington Hilton, un hombre armado abrió fuego y Trump fue evacuado. AP reportó que se veían cada vez más indicios de motivación política. Semanas después, el Servicio Secreto disparó contra un hombre armado cerca del Washington Monument. AP precisó que no estaba claro si ese episodio estuvo dirigido contra Trump, aunque el presidente se encontraba en la Casa Blanca durante un evento oficial.
Esta preocupante secuencia de atentados, por suerte fallidos, obliga a mirar más allá del parte policial. Estados Unidos atraviesa una etapa en la que la violencia política por parte de una oposición violenta dejó de ser una anomalía lejana para convertirse en una amenaza recurrente alrededor del poder. Y Trump, por adhesión o rechazo, por el impacto de su liderazgo o por el rechazo de parte del espectro radical de sus enemigos, está en el centro de esa tensión sociopolítica e ideológica.
El clima de tensión alrededor de la familia Trump se intensificó todavía más apenas un día antes del tiroteo de este sábado. El viernes, el New York Post reveló que Ivanka Trump habría sido objetivo de una presunta trama de asesinato vinculada a Mohammad Baqer Saad Dawood al-Saadi, un ciudadano iraquí acusado por autoridades estadounidenses de participar en operaciones terroristas ligadas a grupos respaldados por Irán. Según el reporte, investigadores creen que el sospechoso buscaba vengar la muerte del general iraní Qasem Soleimani, abatido en 2020 por órdenes de Trump. El diario aseguró que el hombre incluso habría obtenido planos de la residencia de Ivanka Trump en Florida. Hasta ahora, los federales no han confirmado públicamente esos detalles específicos, aunque el caso sí forma parte de una investigación antiterrorista abierta.
Hasta la publicación de este reporte, la Casa Blanca no había emitido una declaración extensa sobre el incidente.
La investigación del incidente de este sábado, en estos momentos apenas iniciada, deberá determinar si el tiroteo fue producto de una iniciativa personal o motivado por un determinado grupo, si fue un acto de odio político, una crisis individual o una mezcla de varias de estas cosas.
El hecho nos deja la imagen de una capital nuevamente en alerta. Otra vez escenas de terror, agentes armados, desespero entre los civiles, periodistas buscando refugio, un acto criminal muy cerca del perímetro presidencial, muerte, heridos y la creciente preocupación ante la violencia de personas y colectivos radicalizados en los Estados Unidos.





