Es lógico que unos cuantos venezolanos, convencidos de que un cambio sustancial en la conducción del país es impostergable, manifiesten preocupacion en lo relacionado con el tiempo de la transitoriedad
Permítanme preguntarles excelsos académicos, si negarían que tales gobiernos terminan en “dictaduras oprobiosas”, pues los gobernantes al percatarse de que el pueblo sufragó, pero ya no cuenta, se apegan al mando a través de las más variadas escaramuzas, entre ellas, maniobrando resultados electorales o actuando como dictadores, sin admitir que son
El severo cuestionamiento a la democracia a quienes la conducen es ya generalizado. El bienestar individual maximizado vs el colectivo cuesta comprendérsele, ni mucho menos compartirse. Una especie de “alegría de tísico”, el desaliento después de la lectura de las urnas y el recuento de los voto
“Lo formal y lo sustancial” ha sido en más de una ocasión una dualidad en la aplicación de la Ley y de allí que resulte pertinente preguntarse ¿Las constituciones vs. sus enmiendas y encomiendas? Así lo hacemos y casi a diario
No sabemos si la crítica situación del país que fue “el granero más grande del mundo” nos induzca a escuchar a Plácido Domingo y Paloma San Basilio cantando “No llores por mi Argentina, Mi alma está contigo. Mi vida entera te la dedico, No te alejes, te necesito”