
La petición del tío: película cubana en Festival de Manhattan

La petición del tío (The Uncle's Request), largometraje del realizador cubano Ricardo Bacallao, nos plantea una narrativa basada en la dinámica perenne de la diáspora cubana en los Estados Unidos y, en este caso, de Nueva York. De ayer. De hoy. Más actual que la flor del aguacate.
Como sinopsis, el guionista y director nos dice que la cinta es “un thriller político que combina testimonios reales y ficción. Manolo es un cubanoamericano de línea dura que se dedica a rastrear desertores cubanos que cometieron crímenes contra cubanos en Cuba, pero que ahora viven en Estados Unidos. Un día, recibe la confirmación de que el responsable del sufrimiento de su hermano inocente en Cuba está cerca, y le pide a su sobrino nieto que lo ayude a buscar justicia. Sin embargo, el tío Manolo tiene una agenda oculta que involucra a su sobrino nieto. Nadie es inocente”.
Nadie es inocente. La frase retumba. Te paraliza. ¿Existe salida alguna de este vicioso ciclo? Odio y venganza. ¿Qué harías tú en tal dilema? Estas y otras muchas son las preguntas, existenciales y discernientes, que se filtran a la luz del malabar de la trama.

“Esta película plantea más preguntas que respuestas sobre el dilema cubano. Me duele ver que, 15 años después del rodaje, sus temas siguen siendo tan relevantes como siempre. Completar este proyecto no es solo un esfuerzo artístico, sino también un compromiso para honrar las voces de quienes contribuyeron a él y las experiencias que moldearon su narrativa. La petición del tío ha sido un largo y profundo viaje personal. La primera versión de la película se completó en 2012 como mi tesis de graduación para el Programa de Cine Tisch Asia de la Universidad de Nueva York”.
A lo largo de la historia del cine hemos visto que estas “tesis” son a veces obras maestras que llevan impregnadas el sello personal de sus realizadores. Por ejemplo, The killer, de Andrei Tarkovsky, o El mariachi, de Robert Rodríguez. Por su exquisita elaboración, su vigencia espiritual (no solo política) considero este esfuerzo de Bacallao como un pequeño Picasso.
Me explico. La diáspora cubana es una de las comunidades latinoamericanas más significativas en los Estados Unidos, marcada por olas migratorias que reflejan distintos momentos políticos, económicos y sociales de la historia de Cuba. Aunque Miami es el centro más denso del exilio cubano, Nueva York ha sido y sigue siendo, desde mediados del siglo XX, un espacio fundamental, una plataforma para el desarrollo de estos procesos étnicos contemporáneos.

El personaje del tío (Manny Alfaro) encierra toda una generación. La primera ola (1959–1962) del exilio político. Tras la tal llamada “revolución cubana”, comenzó el éxodo más grande y significativo. Mayormente clases medias y profesionales vieron su salida como exilio, no como una migración económica. Muchos establecieron negocios, organizaciones políticas y culturales en EE. UU. Nueva York recibió una fracción importante de estos exiliados, muchos de ellos intelectuales, músicos, artistas y trabajadores industriales que encontraron oportunidades fuera del enclave miamense.
El tío, interpretado magistralmente por el recientemente fallecido Manny Alfaro, es un villano con el cual terminas simpatizando. Se revela a sí mismo como juez y verdugo, homofóbico de consecuencias nefastas, vengativo y hermético. ¿Entonces por qué nos atrapa? El villano, o antagonista, es el motor del conflicto en el cine. Su rol ha evolucionado desde la personificación del mal puro en el cine clásico hasta convertirse en figuras complejas y carismáticas que desafían la moralidad del espectador y obligan al protagonista a evolucionar. Este es el caso en La petición del tío. Los tres tristes testimonios (Jorge Valls, reconocido poeta que estuvo 15 años y 40 días en las mazmorras castrenses, Armando Álvarez que conoció en persona al causante de todo el mal de su padre, y el joven Tony Morales) son artificio dramático del autor para darle más autenticidad a la trama pero que filosofan sobre estos desafíos. Y usted, estimado espectador, también lo hace.

Karl O'Brian Williams
"En 2015, mientras impartía un curso de documental para refugiados sirios en Alemania, me robaron la computadora después de una clase, lo que provocó un retraso significativo. No fue hasta 2022, animado por mi esposa alemana, que decidí retomar el proyecto y recuperar todo el material posible. Al regresar a Nueva York tras el alivio de la pandemia, me desgarró el fallecimiento del actor Oscar Colón y de Jorge Valls, un expreso político cubano que había compartido un testimonio esencial para la película. Además, mi actor principal, Manny Alfaro, padecía un parkinson avanzado y se había vuelto inaccesible. Un año después, lo encontré en una residencia de Nueva Jersey para artistas jubilados y profesionales de la industria del entretenimiento. Le prometí que terminaría la película y me he comprometido a cumplirla", relata Bacallao.
El sobrino, interpretado con una conducta ambigua y reservada por Vidal Silva, representa otra generación. Se podría citar también como una ola (1990–2000) de migración económica tras el Período Especial en Cuba. Nueva York atrajo a profesionales, artistas y trabajadores que buscaban oportunidades laborales y un entorno cultural más cosmopolita. Aunque Florida tiene la mayor población cubana del país (más del 65%), Nueva York y el área metropolitana mantienen una de las comunidades cubanas más diversas y con mayor peso cultural hoy en día. La comunidad LGBTQ+ cubana (el sobrino es el típico homosexual que por ser discriminado prefiere la máscara) ha sido especialmente influyente en el arte neoyorquino. Los cubanos en Nueva York suelen ver su identidad marcada por una mayor pluralidad política y cultural, es decir, integración con la diversidad étnica de la ciudad. El sobrino es el mensaje postmoderno del filme. ¿Qué decisión tú tomarías, estimado público?

Bacallao arma una trama atemporal y para ello utiliza las técnicas de los anacronismos narratológicos de forma magistral. ¿Cuáles son estos anacronismos y por qué son tan esenciales para el director/realizador en la disposición de la trama?
Permítaseme hacer una breve introducción. La narratología distingue entre Historia (los eventos en orden cronológico), Relato (el modo en que esos eventos se presentan al lector) y Narración (el acto de contarlos). Los anacronismos pertenecen a la relación entre historia y relato. Unas discordancias entre el orden de los acontecimientos y el orden de su presentación, y distingue dos tipos: la analepsis (o retrospectiva, flashback) y la prolepsis (anticipación). Si el relato fuese siempre cronológico, sería lineal, predecible. Los anacronismos permiten construir sentido más allá de la secuencia temporal. Permiten jerarquizar la información: qué se revela antes, qué se oculta. Crean misterio, tensión. Reordenan la causalidad para que algunas acciones adquieran más peso.
Por eso es que el orden es una de las herramientas más potentes de la narración: manipularlo produce significado, genera un efecto narrativo, expectativa, sorpresa, ironía. Una prolepsis anticipa un resultado (la cámara siguiendo la caminata de la supuesta víctima, como en El padrino, de Francis Ford Coppola), y desde ese momento el lector lee a contraluz, esperando el evento anunciado. Una analepsis puede reinterpretar el presente narrativo (años después supe cómo ocurrieron los hechos). Los anacronismos narratológicos modifican la percepción del lector/espectador y crean una relación distinta con la trama.
El manejo del orden en La petición del tío no es inocente. En el arte de las 64 casillas, los ajedrecistas –Bacallao lo es– saben requetebién que el orden de las jugadas sí altera el producto. En el arte cinematográfico pasa lo mismo. Su realizador organiza la información según su intención, revelando la presencia y la función del narrador, su subjetividad, su conocimiento y también sus limitaciones. De esta forma Bacallao crea una temporalidad psicológica, no solo cronológica. Su historia no es una simple sucesión, sino un tejido temporal. El relato está construido como un “espacio” donde el tiempo se dobla y se superpone. Esto permite a Bacallao explorar identidades fragmentadas, abrir espacios para la memoria, la nostalgia o la anticipación trágica. Utiliza los testimonios como herramientas estructurales para construir una trama compleja, pero también como temática: la memoria, el trauma, la repetición. Es precisamente uno de los testimonios el que lleva el más desgarrador mensaje para un cubano en la diáspora: Elpis, la hija de la noche, sigue encerrada en la caja de Pandora.
El largometraje The Uncle's Request es una pieza mágica. Es un testimonio-fuente para los historiadores de la memoria y de la diáspora cubana, no solo en Estados Unidos, sino en el mundo entero. Es una voz que grita justicia y perdón al mismo tiempo.



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