El wokismo, como casi toda formulación dialéctica e ideológica, termina siendo un concepto elástico que agrupa a un disenso prefigurado desde el aparato político del Estado
«Salud reproductiva», «derechos sexuales», «calidad de vida» y «regulación de la fertilidad» son otros ejemplos de términos que fueron pervertidos, usados como trampas para avanzar en las agendas de organismos internacionales
Las consecuencias son devastadoras. Podemos verlo hoy en día en sociedades gobernadas férreamente por minorías vociferantes que convencieron a las mayorías silentes de que no hay nada que hacer, en África, Asia, América Latina e incluso en Europa
Pretender que el progreso es una enérgica marcha hacia la igualdad y que implica “justicia social” para los preteridos y "empoderar” a los marginados, es una mentira tan grande como un templo
Hoy la vanguardia está en el conservadurismo, en los nuevos conservadores, en el retorno a las virtudes fundacionales (que hicieron grande a Europa y América). Hoy ser conservador es reconocer la urgente necesidad de alimentar el sentido común, salvarlo de la anorexia física e intelectual. Hoy lo avant-garde es la resistencia a la imposición del wokismo