
¿Progres o regres?

El concepto de progreso fue un gran salto con respecto a criterio previo al Medioevo que no se concebían evolutivas, se asumían sociedades estáticas. Hoy esa concepción no encuentra oposición, sería muy ilógico concebir el cuerpo social como no progresivo. Pero pretender que el progreso es una enérgica marcha hacia la igualdad y que implica “justicia social” para los preteridos y "empoderar” a los marginados, es una mentira tan grande como un templo. Porque en la naturaleza (y una sociedad humana es naturaleza transformada), la competencia es esencial para su evolución, y competencia implica que algunos sean marginados. ¿Puede una sociedad hacernos todos iguales, que no haya marginales? No.
El progreso actual no se debe a progresistas, ni a Robin Hood, se debe a los métodos súper selectivos y neo aristocráticos que son propios de la ciencia y la ingeniería creada en sociedades industrializadas. La discriminación actúa en la modernidad en el silencio de los laboratorios, con parsimonia y alevosía, con sistemático saludable cuestionamiento, dudando incluso de los resultados más consistentes, pero sin destruir el todo ya estructurado.
El progreso se ha asentado en la extrema selectividad mental que impera en círculos científicos-tecnológicos. El progreso no depende de artistas ni filósofos y su relación con la farándula es turbia porque esta es saltibanquesca, carnavalesca, peliculera. No han sido artistas, poetas o políticos los que nos han hecho emerger de la barbarie zoológica o de la miseria medieval. No han sido filósofos los que en sus preguntas eternas (Solo las mismas dudas nos han dejado Kant, Hegel, Nietzsche, Marx), han dado con la vía. Ha sido el intercambio de ideas en las ciudades (que alguna vez fueron burgos y albergaron burgueses) y en su ágora más excelsa: la duda sistémica o cartesiana propia de la ciencia y mediante la transmisión precisa de la información que es propia de la tecnología y la ingeniería.
Actualmente existe en las sociedades industriales una capa de población que antes no existía. Se trata de millones de burócratas, artistas, funcionarios que reciben una parte de la enorme productividad industrial. De esta manera medran sobre el constructo social una nueva y masiva capa de cortesanos, mediocres de toda talla, oportunistas, saltimbanquis roba-cámara, acarreadores y maquilladores de la verdad que satisface al poder. Ello esta mediocrizando las sociedades industriales occidentales y permitiendo que sociedades en proceso de industrialización de oriente emerjan de su retardo colectivista y medieval. En especial los saltimbanquis multimillonarios de Hollywood y los burócratas de innumerables organizaciones internacionales participan alegremente en la degradación de occidente.
Aclaro que mediocre es el que culpa a los otros o al sistema de su ineptitud y sus miserias. Le preocupa la igualdad por pura envidia a todo lo que tenga empuje, a todo lo que brille. Típicamente, la intelectualidad “buenista” es mediocre y progre, pero eso no quiere decir que sean pro-progreso. En los hechos, son pro-regreso.
Las ideas ilusas, poco razonadas e inviables de los utópicos progres, en realidad cada vez que han sido tratadas de concretar, han terminado en tragedia. Porque una cosa es ser soñador y otra tener mente prospectiva. Y esto último escasea entre los progres, que en el 95% de los casos, se guía más por sus instintos que por su comedimiento.
Habrá que ver si las sociedades orientales están aceptando la esencia del humanismo cristiano que fue el que permitió la emergencia moral de Europa y Occidente, o en nombre de un nuevo orden mundial y el progreso, estamos en un proceso de disfrazado retroceso, de degradación ética y moral global. ¿Reculamos hacia la satrapías orientales a lo 1984? ¿Seremos un mundo feliz?





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