Es en la persona de Alexander Solzhenitsyn donde se concreta la imagen arquetípica del disidente contemporáneo, el hombre que da voz al horror silente, el hombre que articula el relato de los que yacen en fosas comunes
Pretender que el progreso es una enérgica marcha hacia la igualdad y que implica “justicia social” para los preteridos y "empoderar” a los marginados, es una mentira tan grande como un templo
Marx pretendió que las religiones son el opio de los pueblos. Las elimino de un plumazo y luego muchos le suscribieron a plomazos. Y se dispuso a vendernos ideas químicas, ya no opio, si no anfetaminas, y otros tóxicos que emborrachan y envenenan a la humanidad
Ambos imperios desde su origen se basan en la degradación del individuo, arrodillándolo al grupo, a la patria, a la gloria militar. Ambos imperios tienen el mito y creen firmemente que la estructura social es rígida pirámide, donde pasar de un nivel al otro no depende del esfuerzo del individuo, sino de su inserción y sumisión a la patria y a la pirámide militarizada
Pretender que el motor impulsor de las sociedades es la lucha de clase y que Marx nos pensó en el siglo XVIII cómo seríamos en el XXI, es confundir las leyes que soportan la estructura social humana y llevarnos directamente al odio, como cuando las tribus acusaban al otro de otredad e iban a eliminarlos por infieles. Nada de ello se puede inferir de la acuciosidad científica y caballerosidad de Darwin
Sostienen que Hollywood es un laboratorio sociológico y que sus multimillonarios actores son necesarios factores de cambio social. Que Superman existe y que alguna vez pisó las calles de Los Ángeles, y que los artistas “revolucionarios” son los que van a cambiar el mundo
Karl Marx pretendió que el filósofo debe querer cambiar al mundo, transformarlo. Siguiendo esta actitud, millones de “profesores” actuales mantienen ideas elevadas, que hacen aterrizar con velocidad de guillotina. Se ven en el papel de sumos sacerdotes, cuando menos de iniciados e intérpretes, pero en los hechos han resultado los verdugos de Occidente
Un gordo barbudo, sentado en una biblioteca de Londres, descubrió que todo es parte de una tal lucha de clases. Y dijo “No se trata de interpretar al mundo sino de transformarlo”
Algunos de estos “ingenieros” son personas con evidentes agendas desde sus traumas personales y sesgos mentales. Este es el caso de algunos de los grandes referentes intelectuales actuales, como Marx, Sartre, Foucault... Es por haber entronizado a estas figuras envenenadas y resentidas, falsamente humanistas, que estamos caminando a ciegas cuando ya podríamos avanzar iluminados
Analistas alertan de un escenario crítico marcado por el colapso del suministro petrolero desde Venezuela, el riesgo real de quedarse sin reservas de crudo en cuestión de semanas e incluso en días
Es lógico que unos cuantos venezolanos, convencidos de que un cambio sustancial en la conducción del país es impostergable, manifiesten preocupacion en lo relacionado con el tiempo de la transitoriedad
Además del joven reportero, el inventario incluyó a otro cubano: el pensador político Mike González, con su libro NextGen Marxism: What It Is and How to Combat It
Acostumbrados a ser políticamente incorrectos en todos los sentidos (desde el rechazo al wokismo a denunciar las consecuencias del sistema socialista) y a vivir bajo presión por ello, no es raro que hoy algunas de las voces más seguidas del anticastrismo dentro de Cuba vengan de entre los miembros de la creciente comunidad evangélica
Cada barril que no llega incrementa la presión interna y dos esquinas de la cuerda floja entran en conflicto: por un lado, el pueblo accede a menos suministros, y por el otro, la cúpula se va quedando con menos recursos para reprimir
Cuando un gobierno viola de manera sistemática y estructural los derechos ciudadanos y los derechos humanos universales, deja de poder escudarse en la soberanía como coartada moral. Esos abusos continuos, prolongados y sin mecanismos internos de corrección, justifican la intervención internacional para detenerlos
La imagen de barcos con bandera estadounidense cargados de ayuda humanitaria, listos para asistir al pueblo cubano, transmitiría un mensaje inequívoco: Estados Unidos no es un espectador del sufrimiento, sino un socio para la reconstrucción
El castrismo fue el tiro de gracia al desarrollo de estructuras económicas sólidas enunciadas en el período republicano que precisaban de desarrollo nacional, empujando el país a un empobrecimiento insensato y programado.
Su sistema fallido nunca eliminó las clases sociales, tan sólo las reorganizó a su conveniencia para blindarse. Y ahí están, visibles, impunes, creyéndose intocables. Pero el Muro de Berlín también puede caer en La Habana