
Es en la persona de Alexander Solzhenitsyn donde se concreta la imagen arquetípica del disidente contemporáneo, el hombre que da voz al horror silente, el hombre que articula el relato de los que yacen en fosas comunes
Algunos de estos “ingenieros” son personas con evidentes agendas desde sus traumas personales y sesgos mentales. Este es el caso de algunos de los grandes referentes intelectuales actuales, como Marx, Sartre, Foucault... Es por haber entronizado a estas figuras envenenadas y resentidas, falsamente humanistas, que estamos caminando a ciegas cuando ya podríamos avanzar iluminados
Bogaciones10/06/2023 Andrés R. Rodríguez*Los animales no aman, se guían por patrones de comportamiento instintivo. Pero tampoco odian. El amor y el odio son comportamientos humanos. Saber regularlos, es parte de nuestro autocontrol, de nuestro Gólgota. He ahí una de nuestras grandes contradicciones. A veces, pretendiendo ser ángeles, somos solo bestias odiadoras.
La naturaleza no transformada se guía por reglas y leyes que son sordas y ciegas al individuo. La espada de su justicia baja rauda y se ensangrienta, luego sube parsimoniosa y se queda pacientemente esperando que lluvia y sol la limpien. Así ha sucedido por eones.
La espada de la justicia natural sube y baja con total desconocimiento del dolor del individuo, sus cuitas. El individuo no es nada, no existe. Lo biológico se enfoca en las estirpes, en la población, en la masa. El ser humano se diferencia de su animalidad, cuando cuida del caído, del enfermo o por el contrario, cuando odia a un desconocido, desde su imaginación.
La naturaleza humana, a veces actúa como la naturaleza no transformada, pero en la medida que las ideas se imponen a los instintos, el individuo emerge de la masa, ya no solo se trata de estirpes y poblaciones sino de individuos y sus huellas.
Cuando el filosofo Carlos Marx reduce la sociedad a ser un ring de boxeo entre tres clases, y autoriza a los muchos a odiar a los pocos, devuelve lo humano a la naturaleza no trasformada. La sociedad no es concertación sino lucha de clases.
La bondad es algo que nos eleva y diferencia de lo zoológico. Pero tiene que ser una bondad selectiva, discriminatoria entre el bueno y el malo. Si fuera no selectiva, pudiera implicar subir al arca de Noé palomas y hormigas, cohabitando con leones y Tyranosaurio Rex. De este modo, abordarían nuestra embarcación humanista varios monstruos, que a la postre desestabilizarían y hundirían el arca, lo humano, la civilización.
El humanismo, no puede navegar distendido por los mares de este mundo, que a veces se hacen tormentosos. Intentar ser bueno parece ser humano, pero aceptar en el arca a aquellos que son esencialmente malignos, es estupidez en estado puro. Claramente NO caben en nuestra Arca humana, los deshumanizados Gengis Khan,
Tamerlan, Hitler, Lenin, Stalin, Pol Pot o Fidel Castro. No debemos dudar en bajar de nuestros mitos a los que disfrazados de bienhechores, pueden causar mucho mal.
Hay algo que ya sabemos con certeza. Todo poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. Nuestra naturaleza humana es imperfecta. Tenemos que crear métodos que rígidamente impidan la perpetuación en el poder de todos. ¡Abajo el que suba!
Hoy el mundo avanza subido en el tren de la Ciencia. Porque la ciencia tiene métodos eficientes para discernir lo falso de lo verdadero. La verdad científica no se crea en raptos o fogonazos, no se pare en súbitas iluminaciones, si no es construida y deconstruida paulatinamente con pedazos de verdades y mentiras, sometidas a feroz duda sistémica.
Nunca nada es una verdad inamovible en la Ciencia y las ciencias. La precisión es intrínseca y sólida en las ciencias exactas o experimentales (matemática, física, química, un poco menos en biología…), pero inalcanzable o muy cuestionable en ciencias blandas, artes y humanidades, que a veces invocan o mimetizan a lo
auténticamente científico para pretender exactitud.
Las ciencias blandas (sociología, ciencias políticas, psicología… economía) en realidad son más humanísticas, intuitivas y subjetivas, que científicas. A veces las Humanidades descienden al Hades de la deshumanización, enarbolando las banderas del humanismo. Y eso es algo que con evidencia está pasando actualmente en este mundo evolucionante, que ha aceptado, culturalmente, concepciones de dudosa certitud y que deshacen el cuerpo social, entre éstas el buenismo, el marxismo y el academicismo.
EL BUENO, EL MALO, EL FEO
Es muy subjetivo considerar a una persona o una cultura esencialmente buena, y a otra radicalmente mala. Aunque tiene que haber cierta tolerancia, tambien tiene que haber discernimiento. Y en algunos casos, exclusión. La vida es así esencialmente discriminatoria. Cada célula, selecciona de su entorno las sustancias que les son necesarias y las introduce de manera activa. De igual manera, saca del citoplasma de la célula sustancias que ya constituyen tóxicos. Si no hiciera esto, cada célula se convertiría en un basurero. Moriría.
El cuerpo social, tambien tiene que ser selectivo, o llenarse de tóxicos y contaminación. El cuerpo social tiene que educar y seleccionar al bueno y expeler al malo. En Artes y Humanidades, es usual asumir lo universal en lo puntual. A veces intentar una concertación posterior y negociada. Pero la mayoría de las veces el artista se queda con su experiencia excepcional, pretendiendo que en una mirada ha capturado un destello del universo o un fractal del mundo. Pero ¿a que llama mundo el Arte? Valiéndose de “métodos” humanísticos, solo algunos muy egregios genios logran acceder y discernir a información sustancial y compleja, convertirla en información o conocimiento.
Rara vez, por estos rumbos, se arriba a la sabiduría. Porque la sabiduría no es la iluminación de un ser
sino una integración de innumerables destellos humanos intentando el Ser. Sin embargo, algunos “humanistas” pretenden redefinir el mundo como se hace en una novela. Con simples asertos y suposiciones, pero hoy valiéndose de privilegios académicos o de bulla farandulera. Actuando como emisores privilegiados, algunos pretenden que pueden “reorientar” el mundo.
Algunos de estos “ingenieros” son personas con evidentes agendas desde sus traumas personales y sesgos mentales. Este es el caso de algunos de los grandes referentes intelectuales actuales, como Marx, Sartre, Foucault... Es por haber entronizado a estas figuras envenenadas y resentidas, falsamente humanistas, que estamos
caminando a ciegas cuando ya podríamos avanzar iluminados.
¿Como es posible que, desde el Humanismo, y parapetados detrás de las murallas universitarias se ametralle a lo Humano? Por orgullo, vanidad y arrogancia intelectual. La arrogancia intelectual que puede estar implicando el desconcierto globalista de seres previamente erosionados en su humanidad. La concertación global no puede hacerse pretendiendo un ser humano igualitariamente ovejuno en todas las latitudes y longitudes.
Un ser humano sin sexo, sin raza, sin progenie, comedor de alimentos químicos, un Frankestein orweliano. Nos están deshumanizando en nombre del humanismo. Un humanismo lunático, irrealista, etéreo, que apunta a lo masivo como lo fundacional de lo humano, que insiste en lo gregario cuando la manada es simple comportamiento animal. Un humanismo que pretende descansar en la masa, que desprecia al individuo y martilla toda excepcionalidad.
Un humanismo que guillotina lo excepcional y resalta lo común. Ello es muy evidente en el comunismo, pero está presente en toda forma de buenismo, populismo, colectivismo. Por ahí es por donde hoy se nos está colando la ingobernabilidad planetaria.
*Andrés R. Rodríguez es un investigador, biólogo, profesor y escritor cubano exiliado en Estados Unidos. Autor de no pocos libros: "Havana 500 Anniversary”, "Caribbean Touristic Dictionary”, "Destellos al Alba”, "Lista de nombres comunes y científicos de peces marinos cubanos", "Peces marinos importantes de Cuba", "Ecología actual, conceptos fundamentales”, "Maritime Dictionary”, "Fábulas vivas", "Colonial Havana˗Trinidad”, "Ecología para Ecoturismo" y "La verdad es llama”.
Es en la persona de Alexander Solzhenitsyn donde se concreta la imagen arquetípica del disidente contemporáneo, el hombre que da voz al horror silente, el hombre que articula el relato de los que yacen en fosas comunes
El mandato de silencio, justificado bajo la falacia de la intemporalidad política, ha inoculado la sospecha y la autocensura como prerrequisitos de supervivencia intelectual
El peso simbólico de esta nación imaginada en la conciencia ha generado una narratividad febril, anclada en una secularidad histórica y proto-nacionalista. Cuba nació como un imaginario, como un modelo de paraíso
El wokismo, como casi toda formulación dialéctica e ideológica, termina siendo un concepto elástico que agrupa a un disenso prefigurado desde el aparato político del Estado
La meta es convertir los individuos en masa sumisa, suicida, sin auténticas ambiciones que trasciendan al Estado protector, cegador, silenciador. Hoy la socialdemocracia globalista es su más elevado escenario. Peligro mortal
Las consecuencias son devastadoras. Podemos verlo hoy en día en sociedades gobernadas férreamente por minorías vociferantes que convencieron a las mayorías silentes de que no hay nada que hacer, en África, Asia, América Latina e incluso en Europa
En 1884, a propósito de un notable ensayo del filósofo inglés Herbert Spencer, Martí escribió el artículo “La Futura esclavitud” que publicó en Nueva York. Nos dice muy muy claramente cual es su pensamiento acerca del socialismo, comunismo o colectivismo
Pretender que el progreso es una enérgica marcha hacia la igualdad y que implica “justicia social” para los preteridos y "empoderar” a los marginados, es una mentira tan grande como un templo
Es en la persona de Alexander Solzhenitsyn donde se concreta la imagen arquetípica del disidente contemporáneo, el hombre que da voz al horror silente, el hombre que articula el relato de los que yacen en fosas comunes
Las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Bolivia se saben en la misma condición que la de Venezuela. Los gobiernos paradictatoriales ya han empezado a actuar a favor de los intereses criminales de sus mandantes
Ambos atentados nos remiten inevitablemente al apuñalamiento que sufrió Jair Bolsonaro en 2018, o el disparo que rozó la oreja de Donald Trump el 2024
A la entrada de aquellos recónditos campamentos, rodeados por alambradas de púas y vigilados por guardias con armas largas, letreros reminiscentes del que hubo en Aushwitz, proclamaban: “El trabajo os hará hombres”
"Y aprendes el terror donde el vacío devora campanarios, ese lugar por donde escapas con astucia de mago, hasta que eres todas las palabras"
En sus últimos años no le hacía mucho favor la imagen de un anciano testarudo y frágil que escribía confusos editoriales para CubaDebate y el periódico Granma que llamaba Reflexiones y firmaba como “Compañero Fidel”, en los que hacía predicciones apocalípticas y uso y abuso del corta y pega
Hombre renacentista, además del arte y la arquitectura, le fascinaba la poesía. Escribió en varias revistas como Verbum, Espuela de Plata, Nadie Parecía, Orígenes, y con la ayuda de José Lezama Lima, en 1940 publicó un libro de poemas
A diferencia de las revoluciones de Francia y de las Trece Colonias, la Revolución Bolchevique impuso al Estado sobre el individuo, conculcándole sus libertades civiles y políticas
Es tan torpe el régimen tardo-castrista que quiere vender, no solo al mundo exterior, sino a los propios cubanos en medio de su cotidianidad dolorosa, la imagen de un país muy diferente al real
La respuesta la tiene uno de los mayores expertos bolivianos en la materia, Mauricio Ríos García