Retos electorales y la batalla cultural en Estados Unidos

Resulta a todas luces inconcebible que puedan ser alternativa política quienes muestran pésimos resultados administrativos y socioeconómicos en los lugares donde gobiernan, con varios conatos de corrupción y altos impuestos 
TUDAYUSA12 de octubre de 2026 Leonardo Calvo
Captura de pantalla 2026-10-12 a la(s) 2.13.48 p.m.

En el corto transcurso de menos de dos meses se verificarán tres jornadas electorales que revisten una trascendencia capital para el reordenamiento y balance geopolítico global. El 25 de octubre se decide, en segunda vuelta, la presidencia de Brasil, luego de la resonante victoria en primera instancia del derechista Flávio Bolsonaro, que incluyó el logro de una contundente hegemonía legislativa en ambas cámaras. El 3 de noviembre serán las elecciones de medio término en Estados Unidos, proceso determinante para el futuro de este país y el resto del mundo.

Por su parte, España vivirá el próximo 29 de noviembre sus adelantadas elecciones generales, en medio de un convulso y polarizado escenario sociopolítico. Las casi seguras derrotas electorales de Luiz Inácio «Lula» da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), en Brasil, y Pedro Sánchez, del PSOE, en España, significarán otro golpe a la maltrecha izquierda internacional, la cual no da pie con bola electoral desde que la administración Trump cortó de raíz las profusas transferencias de nuestro dinero a causas ajenas y absurdas.

Aunque en estos casos no se tratará de dos derrotados cualesquiera, sino de los más prominentes líderes de esa izquierda radical que se torna cada vez más antidemocrática y delincuencial. La caída de estos dos desacreditados capos mafiosos, hundidos en corruptelas e impresentables complicidades, va a dejar muy mal parada y bastante desnuda a esa izquierda ya vacía de liderazgo, de propuestas y de experiencias presentables.

La tendencia reafirma el avance de los nuevos liderazgos que, desde la alternativa o los gobiernos, promueven las ideas y valores de la libertad frente al peligroso eje del mal que integran, en apretada alianza, lo que sobrevive de esa izquierda radical, las burocracias globalistas, la mafia funcionarial de los organismos internacionales y el extremismo islámico.

Captura de pantalla 2026-10-12 a la(s) 2.13.09 p.m.La historia de nuestra civilización es la más grandiosa que jamás haya conocido la humanidad

Resulta alentador apreciar cómo, a pesar de la tradición y base social que cargan estas fuerzas izquierdistas, se van hundiendo en el descrédito moral y político, así como en sucesivas y alentadoras derrotas electorales.

En paradójico contraste, mucho se habla del escenario reñido y confuso que se advierte en el ámbito electoral norteamericano, el cual incluso plantea una posible victoria del Partido Demócrata, con la consiguiente recuperación de algún nivel de mayoría parlamentaria para los representantes de la izquierda *woke* y radical, lo cual haría muy difícil la gestión de la administración y nos retrotraería, en una medida palpable, al caos social, administrativo y político que sufrimos en las últimas administraciones demócratas.

Si los demócratas logran unir una posible mayoría legislativa con las cuotas de impunidad que todavía disfrutan y la hegemonía que aún mantienen en espacios culturales y mediáticos, de seguro enrarecerán mucho más el ya convulso ambiente político norteamericano. Yo, personalmente, confío en que la claridad de conciencia y el sentido común que prevalecieron en la contienda electoral de 2024 se vuelvan a manifestar en esta ocasión.

Habida cuenta de los éxitos palpables de la administración en varios aspectos de la vida social, económica y en la arena internacional, entre los que se cuentan el cierre de las fronteras, la lucha contra el crimen, la recuperación de la soberanía energética, los varios beneficios fiscales para importantes sectores de la población, el combate a varias formas de despilfarro gubernamental, el establecimiento de sólidas alianzas internacionales, así como la demostración fehaciente de ser el único gobierno capaz de enfrentar de manera consecuente a los tiranos enemigos de las libertades en cualquier latitud, resulta a todas luces inconcebible que puedan ser alternativa política quienes muestran pésimos resultados administrativos y socioeconómicos en los lugares donde gobiernan, con varios conatos de corrupción y altos impuestos.

Captura de pantalla 2026-10-12 a la(s) 2.14.04 p.m.Desmontaje crítico del Informe del Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba

Ese Partido Demócrata, cada vez más vacío de patriotismo, liderazgo presentable y propuestas coherentes, y evidentemente secuestrado por sectores extremistas y radicales, cómplices de todos los enemigos, constituye un peligro para la seguridad y estabilidad de esta nación. Ante estas realidades y peligros, no podemos menos que reflexionar sobre cómo quizá algo no hemos hecho bien. 

Considero que, después de cuatro años de mayoría legislativa, padecemos una especie de abulia parlamentaria por parte de la bancada republicana, la cual presenta no solo un alto por ciento de voto prodemócrata, es decir, antinorteamericano, sino que todavía adolecemos de la necesaria ofensiva legislativa destinada a garantizar la transparencia electoral y cerrar el paso a la infiltración de ideologías ajenas a los valores que sustentan la República.

Otro tema delicado, de alta sensibilidad y que ha golpeado la confianza de amplios sectores patriotas, es la ausencia de consecuencias penales para todas las corruptelas y traiciones cometidas durante los últimos años por la camarilla demócrata y sus compañeros de viaje políticos. Valga el ejemplo de los varios líderes de la izquierda canalla en varias latitudes que han terminado tras las rejas o huyendo del peso de la ley. Para la percepción social y la confianza institucional, la sostenida impunidad de unos actores políticos que no asumen responsabilidad por crímenes, desmanes y traiciones resulta una pésima noticia y un peor precedente.

Captura de pantalla 2026-10-02 a la(s) 10.54.59 a.m.Anna Bensi: rostro de la guerra del castrismo contra el cristianismo

Otra carencia peligrosa de cara al complejo escenario político y la álgida confrontación ideológica que enfrentamos es el menosprecio de la batalla cultural. Frente a un enemigo que ha hegemonizado, durante décadas de penetración gramsciana, espacios culturales, educacionales, académicos, informativos y de entretenimiento que utiliza de manera eficiente para normalizar narrativas y relatos interesados para colonizar las mentes, resulta imprescindible dar esa cotidiana batalla contra la ignorancia, la desinformación y la manipulación de la izquierda.

No podemos seguir admitiendo que amplios sectores de la ciudadanía asuman como natural la violación de la ley que implica el delirio de inmigración ilegal. No es admisible que muchos ciudadanos desconozcan el papel, la connotación social de los impuestos y la importancia de bajarlos. No es admisible que beneficiarios de esas medidas no conozcan que, a instancias del presidente, se eliminaron los impuestos a las propinas, las horas extras y el Seguro Social. No es admisible que sectores mayoritarios de la población desconozcan las esencias y connotaciones peligrosas de la ley sharía y la ideología comunista.

Y esas son solo algunas de las lagunas referenciales y cognitivas que logro advertir en mi cotidiano trabajo de campo de investigación sociológica. Esas lagunas y desconocimientos son el fértil caldo de cultivo donde se ceba la bien engrasada maquinaria de manipulación propagandística de la izquierda, empeñada en destruir nuestra civilización y las libertades que la sustentan.

Resulta imprescindible interpretar de manera consecuente el escenario político actual y los retos que plantea. El bipartidismo lo rompió y lo enterró Barack Obama hace quince años. Los demócratas y sus aliados de todo el mundo no son adversarios políticos, son el nuevo eje del mal en permanente guerra de agresión y exterminio, sin escrúpulos ni reglas, y no podemos subestimar ni su rencor ni su inmisericordia.

Si decimos que son idiotas, ineptos o incapaces, estaremos bajando la guardia ante la amenaza que significan. Ante esos malignos que pretenden destruir nuestras libertades y nuestro futuro, hay que ser implacables en el lenguaje y en la acción para sembrar en el espíritu y la conciencia del votante la convicción de que nuestra única salvación es que no regresen jamás al gobierno y lograr, paso a paso, quitarles el poder que todavía conservan.

PERFIL LEONARDO CALVO
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