
¿Dolería más la novia que deja de ser la novia de un desviado ideológico por orientaciones de “los compañeros del Comité de Base de la Juventud Comunista”, si la ruptura es a la sombra de un viejo y ruinoso castillo moravo, o en una taberna de Praga, y no en el muro del Malecón o en la esquina del Instituto Cepero Bonilla?











