
Los hombres y mujeres que fundaron el occidente industrializado, eran improvisadores, místicos, viajeros, aventureros, curiosos, conquistadores, pioneros, a veces crueles, casi siempre excepcionales, aunque arrodillados a su época. Nada tenían que ver con la mayoría de la juventud actual: fotocopiada, banal, acristalada, hormonada, nexflixada











