Ni el cuento del “bloqueo” (en realidad un tibio embargo es lo que se ha implementado), ni el “cambio climático”, ni la ausencia de petróleo o marcianos tienen culpa de la miseria y la represión en Cuba
Casey fue un tipo “raro” para los comisarios del castrismo: fascinado por la muerte, que tartamudeaba su homosexualidad a los cuatro vientos y que se fue de Cuba huyendo de la homofobia de Estado
Ante la imposible ubicuidad, Desnoes prefirió, por su bien, hacerse insignificante. Sentirse en el socialismo un muerto entre los vivos, ser nadie, como en sus días neoyorquinos, o menos todavía
En 1993 la policía política cubana lo detuvo por sus actos de disidencia y terminó condenado bajo el falso delito de "Propaganda enemiga" con el que la dictadura castiga a quienes se le oponen