En 1971, en una misión aún más demencial que la de Che Guevara, Caamaño se fue con ocho hombres a crear un foco guerrillero en su país. Desembarcó por Playa Caracoles, al sur de Santo Domingo el 3 de febrero
No podemos dejar de pensar en esta ecuación tan económica como moral e histórica. Y sobre todo, intentar resolverla. Sabemos que, si se quiere, se puede
Nos están deshumanizando en nombre del humanismo. Un humanismo que pretende descansar en la masa, que desprecia al individuo y martilla lo excepcional. Un humanismo irrealista, etéreo, lunático
Los jóvenes se las arreglan para subsistir, en los estrechos márgenes que deja el régimen, con un trabajo por cuenta propia, un empleo en una empresa de capital mixto o en el turismo, un pariente en el exterior que les envíe dólares, un amante extranjero, una obra de arte bien vendida, o “bisneando lo que aparezca”
Ante semejante escenario, en algunos casos se ha impuesto “el arbitraje castrense”, particularmente, ante “una implosión popular”, como suele acontecer. La quietud conlleva a que el gobierno prosiga y el país, a su suerte