El Jesús de las Escrituras no era un conformista. Era el León de la tribu de Judá, así como el Cordero. Durante esta Semana Santa, que la Iglesia, sus seguidores y las personas de buena voluntad redescubran el retrato completo: el Cristo que volcó mesas, denunció a los hipócritas, desenmascaró a los traidores, soportó la tortura sin rendirse y triunfó sobre la muerte