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Habría que ir pensando cómo se explicaría esto en el MINREX y el Departamento Ideológico del Partido Comunista, porque, oigan, ¿cómo se come eso de pasar de la alianza estratégica con Rusia y el apoyo a la agresión de Putin contra Ucrania, a formar parte, junto con Estados Unidos, de una fuerza de paz de la ONU?
Autores10/08/2023 Luis Cino
En mayo de 2015, entrevistado para el periódico español El País por el periodista Pablo de Llano, el académico cubanoamericano Jorge Domínguez vaticinó que Cuba, debido a “la extraordinaria capacitación de los cubanos”, tenía la posibilidad de convertirse en el futuro en “una Singapur del Caribe” y que podría ganar protagonismo internacional convirtiéndose en “uno de los principales suministradores de cascos azules para Naciones Unidas”.
En defensa de su tesis, el académico de Harvard argumentaba que “Cuba en los años 70 y 80 desplegó más de 300.000 hombres por distintas partes del mundo y sigue teniendo unas fuerzas armadas muy profesionales”.
En aquel momento, el vaticinio de Jorge Domínguez pareció otro de los muchos disparates de ciertos cubanólogos que se caracterizan por su despiste. Pero he aquí que —oh, las vueltas que da la historia, incluso la de Cuba— ocho años después vemos con asombro que Domínguez no andaba tan descaminado. No en lo de que Cuba se convierta en “una Singapur del Caribe” —que definitivamente, al paso que van las cosas, será imposible— sino en lo de los cubanos con cascos azules.
Resulta que, según la página Haití Libre, la Comunidad del Caribe (CARICOM), en la 45 cumbre que se celebró recientemente en Trinidad y Tobago, solicitó al régimen cubano el envío de soldados a Haití para que actúen como cascos azules de la ONU. La fuerza de paz de la ONU a la que se integrarían los militares cubanos para poner orden en Haití, asolado por una cruenta guerra entre pandillas, sería parcialmente financiada por Estados Unidos.
De acuerdo con el reporte de Haití Libre, el secretario de Estado norteamericano, Anthony Blinken, no descartó la posibilidad de que Estados Unidos acepte la participación de Cuba en esa fuerza de paz.
Hasta el momento, las autoridades cubanas nada han dicho sobre el asunto. Es de suponer que los mandamases deben estar sopesando qué hacer. Si aceptan, pudiera mejorar su deteriorada imagen internacional y reportarle beneficios económicos. Incluso, pudiera servir para mejorar las relaciones con Estados Unidos, que va y se embulla y saca a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo. Pero, “¿y si es una trampa de los norteamericanos para poder penetrar a las FAR?”, se preguntarán los castristas, paranoicos como son.
Puede que los mandamases, tan necesitados de dólares, estén analizando la posibilidad de que, a partir del papel que hagan los cubanos en Haití, el gobierno norteamericano les solicite que, como mismo enviaron médicos para combatir el ébola, Cuba, aprovechando su experiencia en guerras africanas, envíe militares a África, que esta vez serían financiados y armados por ellos, los norteamericanos, y no por los rusos, para que acaben con Boko Haram en Nigeria, las milicias islamistas en Somalia —y así, de paso, liberan a los dos médicos cubanos secuestrados— y a cuanto grupo terrorista emparentado con Al Qaeda y el Daesh haya en el continente africano.
Habría que ir pensando cómo se explicaría esto en el MINREX y el Departamento Ideológico del Partido Comunista, porque, oigan, ¿cómo se come eso de pasar de la alianza estratégica con Rusia y el apoyo a la agresión de Putin contra Ucrania, a formar parte, junto con Estados Unidos, de una fuerza de paz de la ONU?
¿Cómo harán para que los cubanos vuelvan a poner los muertos en otro conflicto en el exterior? En este caso, no podrían invocar la ideología porque sería para combatir contra pandillas de facinerosos.
Muertos cubanos habrán. Y no es que los pandilleros haitianos vayan a pelear más duro que Jonas Savimbi y los guerrilleros de la UNITA, que no pudieron ser derrotados por los mejores generales cubanos en quince años de guerra: es que también están las enfermedades, los accidentes…
Si CARICOM quiere hombres para enfrentar a las pandillas haitianas, es mejor que busquen a Nayib Bukele, que sabe de eso, aunque se exceda con la mano dura.
Los mandamases de la continuidad, con el ñeque que tienen, con lo mal que les sale todo, debían pensarlo muy bien antes de seguir comprometiendo militares cubanos en conflictos foráneos, sea en pro de los rusos o de los norteamericanos.
Puede que a los mandamases no les interesen demasiado las vidas de los soldados de verde olivo, pero seguramente necesitará tener bastantes soldaditos disponibles para reprimir al pueblo cuando no aguante más y explote.
*Texto reproducido en El Nuevo Conservador por cortesía de su autor y la agencia Cubanet. Luis Cino Álvarez reside en Arroyo Naranjo, Cuba, y a pesar de la represión desde 1998 ejerce el periodismo independiente. Entre 2002 y la Primavera Negra de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Es colaborador de CubaNet desde hace 20 años. Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.
Los columnistas son responsables de sus opiniones.

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