
Será imposible sobrevivir apagando el país y racionando hasta lo más elemental. Ante una presión real y sostenida, la épica y la demagogia revolucionarias terminarán evaporándose. El petróleo, que durante décadas sirvió para reprimir a los cubanos y subvencionar el terrorismo en la región, ahora servirá para impulsar la libertad en la isla























