¿De Cuba o de México?: el bolero reclama dueño

Nada puede contra el bolero. Está demostrado. Ni el tiempo ni las modas ni los cambios en los gustos de los oyentes. ¡Iban a poder los caprichos de los pedantes comisarios culturales castristas!

Autores 01 de enero de 2024 Luis Cino
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La proclamación por la UNESCO del bolero como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ha vuelto a reavivar la controversia entre cubanos y mexicanos acerca de la paternidad y pertenencia de ese género musical, triste a fuerza de tratar las penas y desencuentros del amor y que ha llegado a ser considerado como la crónica sentimental de las mujeres y los hombres de Hispanoamérica.

Y si no participa también España en la disputa es porque el bolero nada tiene que ver con la danza española del siglo XVIII de igual nombre. El bolero español, con pandero y castañuelas, se tocaba en compás ternario de 3/4, y el cubano en 4/4, o muchas veces 2/4, con diferente melodía y célula rítmica.

México —que también reclama a Cuba la pertenencia del danzón, adjudicándoselo arbitrariamente a Veracruz y Yucatán por el gran arraigo que tiene allí—  tuvo  compositores de boleros emblemáticos, como Agustín Lara, Roberto Cantoral, Luis Demetrio, Alberto Domínguez y Armando Manzanero, e intérpretes como Pedro Vargas, Javier Solís, Toña La Negra y José José (que afirmaba que la mayoría de sus canciones eran boleros con arreglos de balada pop).  

Pero el primer bolero del que hay constancia en la historia fue Tristezas, y lo compuso en 1868 un cubano, el santiaguero José “Pepe” Sánchez. Y fue en Cuba donde se originó, en la segunda mitad del siglo XIX,  el clásico acompañamiento del bolero con guitarras y percusión, utilizado por los más destacados intérpretes del género en su forma primigenia, como el Trío Matamoros, María Teresa Vera y Hernando Avilés. 

Diseño sin título (39)Juana Bacallao, artista auténtica que se ha mofado de los mandamases

Y no hay discusión acerca de que han sido cubanos los más grandes intérpretes del bolero: Benny Moré, Olga Guillot, La Lupe, Blanca Rosa Gil, Vicentico Valdés, Orlando Contreras, José Tejedor Fernando Álvarez e Ibrahim Ferrer, entre otros.    

Pero en la disputa cubano-mexicana por el bolero no valen las razones. Ocurre como en las querellas y los amores contrariados que cantan los boleristas.

Guillermo Cabrera Infante, que no se cansaba de celebrar el predominio de las letras sobre la melodía en el bolero, le definía certeramente como “una canción con ritmo, que se puede bailar, que ha cambiado de medida a lo largo de su historia, desechando compases igual que una serpiente la piel”.

En efecto, el bolero ha ido transformándose y gracias a intérpretes como el chileno Lucho Gatica en los años sesenta, el puertorriqueño José Feliciano a principios de los setenta y del mexicano Luis Miguel en los noventa, ha resistido las modas musicales y nunca ha dejado de estar en el favor popular en el mundo de habla hispana, y aún más allá, que hasta en algunas de las primeras canciones de los Beatles, como And I love her y Till there were you, por ejemplo, se siente la influencia del bolero.

En Cuba, personeros de la cultura oficial se muestran hoy apasionadamente chauvinistas con el asunto de la pertenencia del bolero. Pero en las décadas de 1960 y 1970, los comisarios que se encargaban de las políticas culturales del régimen atacaban al bolero, al que, por “decadente, melodramático y alienante”, consideraban inadecuado para el hombre nuevo. Intentaron sustituirlo por la Nueva Trova, pero fue en vano. Hasta Pablo Milanés, uno de los padres fundadores de ese movimiento, llegaría a grabar boleros antológicos, como Convergencia, de Bienvenido Granda.

Nada puede contra el bolero. Está demostrado. Ni el tiempo ni las modas ni los cambios en los gustos de los oyentes. ¡Iban a poder los caprichos de los pedantes comisarios culturales castristas!

Screenshot 2023-12-11 at 10.11.46 AMHugo Cancio… ¿Quién se lo va a creer?

Texto reproducido en El Nuevo Conservador por cortesía de su autor y la agencia Cubanet. Luis Cino Álvarez reside en Arroyo Naranjo, Cuba, y a pesar de la represión desde 1998 ejerce el periodismo independiente. Entre 2002 y la Primavera Negra de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Fue subdirector de Primavera Digital. Es colaborador de CubaNet desde hace 20 años. Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues. 

Screenshot 2023-07-15 at 9.49.18 PM11-J, el anhelado y (por el momento) frustrado despertar de los cubanos

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