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Los opositores funcionales acompañan una extensa campaña de prensa y redes sociales que ha desatado el socialismo del siglo 21 tratando de asesinar la reputación de María Corina Machado. Simulan seriedad mientras dan tiempo al crimen organizado para profundizar el terrorismo de Estado y buscar negociaciones
Autores26 de enero de 2025 Carlos Sánchez BerzaínEl liderazgo de María Corina Machado ha liberado al pueblo venezolano y llevado a Edmundo González Urrutia a la presidencia de Venezuela, derrotando sostenidamente por más de dos años al socialismo del siglo 21, hasta lograr que los venezolanos tengan un Presidente Constitucional que no asume. La realidad objetiva muestra que la oposición funcional, ha retomado iniciativas para sostener al crimen organizado. Urge evitar que la oposición funcional impida la libertad de Venezuela.
María Corina Machado tomó la estrategia de enfrentar a la dictadura de Venezuela y con ella al socialismo del siglo 21 en todas las Américas bajo las reglas del sistema de dictadura electoralista del castrochavismo. Ganó las primarias con el 92.56% en octubre de 2023, derrotando a la oposición funcional. Cuando la dictadura la inhabilitó ilegalmente continuó luchando proponiendo la candidatura de Corina Yoris y cuando inhabilitaron también a ésta, logró tener como candidato a Edmundo González Urrutia que había sido aceptado por el régimen. Luego produjo el increíble endoso de su popularidad y derrotó a Maduro el 28 de julio de 2024 con más de dos tercios de los votos.
Cuando Maduro falsificó la narrativa de haber ganado las elecciones, Machado lo destrozó con el control electoral de sus “comanditos”, más de 600 mil venezolanos que documentaron acta por acta el resultado real de las elecciones y que desnudaron a la dictadura. Cuando el socialismo del siglo 21 optó por el terrorismo de Estado y los crímenes de lesa humanidad, María Corina resistió quedándose en territorio venezolano.
El castrochavismo apuntó a aislar a Machado deteniendo, exiliando, torturando y matando a su entorno de mayor confianza, para de esa manera reemplazarlo por opositores funcionales, que son conocidos operadores de la dictadura venezolana que siempre aparecen como confrontados al régimen cuando en realidad lo ayudan a su permanencia indefinida. La estrategia del socialismo del siglo 21 es la de poner “a los de siempre” en el control de las decisiones del Presidente Constitucional para impedir que cumpla el mandato soberano que ha recibido. Tal vez llevarlo a un diálogo, otras mesas de negociación, más de lo mismo para que el crimen organizado continúe detentando el poder.
Esto explica la no juramentación del presidente electo Edmundo González Urrutia que ya debería estar ejerciendo como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela y ejerciendo desde el exterior, para recuperar la soberanía de su país.
Desde el 10 de enero 2025, Venezuela -con la parodia de Maduro jurando como presidente- es un país ocupado por un grupo de invasión criminal/militar que pretende mantener el control interno y la representación internacional del país.
Venezuela está sometida a una ocupación armada, con violencia, intimidación y anuncio público de Maduro de que tiene las armas de Cuba y Nicaragua para sostener sus crímenes, y para seguir usurpando la riqueza venezolana para mantener esas dictaduras y continuar siendo plataforma de agresión contra las democracias de las Américas.
González Urrutia asiste como invitado a la posición del presidente Donald Trump en Estados Unidos, pero debió hacerlo como Presidente Constitucional de Venezuela proponiendo acciones para la liberación de su patria. No ha jurado como Presidente Constitucional pero debe asumir, pese a los “consejeros de oposición funcional” que han desatado la campaña de la no repetición del caso Guaidó, sin considerar que el ex presidente denominado legítimo nunca ganó una elección popular y que pese a que estuvo en territorio venezolano nunca ejerció sus potestades de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y Jefe de Estado.
Los opositores funcionales acompañan una extensa campaña de prensa y redes sociales que ha desatado el socialismo del siglo 21 tratando de asesinar la reputación de María Corina Machado. Simulan seriedad mientras dan tiempo al crimen organizado para profundizar el terrorismo de Estado y buscar negociaciones. Han llegado incluso a desconocer al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela en el Exilio con el argumento de que “fue eliminado del Estatuto para la Transición”, intentando representar la posición de ex presidentes de Latinoamérica que ciertamente no acompañan tal impostura.
Como el Presidente Electo no asume como Presidente Constitucional, los más de dos años de éxitos del pueblo venezolano con el liderazgo de María Corina Machado parecen depender hoy de la visión y la nueva política exterior del presidente Donald Trump y su secretario de estado Marco Rubio, que ojalá no sea influida por los mismos opositores funcionales que permitieron la permanencia en el poder a Maduro el año 2019 y siguientes.
Repetir la maniobra para el crimen organizado sería genial para el socialismo del siglo 21, pero marcaría la derrota de la democracia en las Américas.
Esa retorica continuó hasta bien entrados los años 80. Por ejemplo, las notas de prensa del Periódico Granma y los discursos de Fidel Castro enfatizaban en la reducción de la influencia de la economía norteamericana en el mundo
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