
La primera vez que escuché su nombre fue en los medios de comunicación del régimen de La Habana, controlados por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). Lincoln fue muy odiado por Fidel Castro y sus acólitos
En el caso particular de Bolivia, los instrumentos de conspiración ya no serían las fuerzas guerrilleras, como las que usó el asesino serial del Che Guevara, sino algo mucho más sutil, pero igual de maligno, las ONG’s
Autores11 de octubre de 2023 Hugo BalderramaA principios de septiembre pasado, concretamente, en la segunda semana, tuve la oportunidad de reunirme con algunos empresarios de mi natal Cochabamba. Conversamos de varios temas, pero hubo uno que nos motivó a meditar sobre la penosa situación de Bolivia, me refiero al proceso de destrucción institucional, política, social y económico que experimentó nuestra patria los últimos veinte años.
¿Cómo una nación que arrancó el Siglo 21 con democracia, libertad y futuro ha pasado a ser un simple satélite del castrochavismo?
A comienzo de los años 90’, la caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS dejaron sin discurso ni banderas a todos los agitadores, pandilleros y milicianos de la izquierda hispanoamericana, usando sus propias palabras, se habían quedado sin sujeto revolucionario
Sin embargo, eso no los detendría, mucho menos los haría meditar sobre lo obtuso de sus ideas, sino que buscarían la manera de mantenerse vigentes en la opinión pública, que para ellos es sinónimo de generar miedo y cometer delitos.
En el caso particular de Bolivia, los instrumentos de conspiración ya no serían las fuerzas guerrilleras, como las que usó el asesino serial del Che Guevara, sino algo mucho más sutil, pero igual de maligno, las ONGs.
Bruno Fornillo, uno de los tantos aduladores del cocalero Morales, relata como en los 90 la izquierda boliviana se rearticuló alrededor de una pila de ONGS, más de 400. Su tarea central fue hacer que la opinión pública y la prensa tengan simpatía por Evo Morales y sus pandillas cocaleras. Vale decir que todo se trató de construir alrededor de un iletrado y violento dirigente cocalero la nueva imagen del Socialismo del Siglo XXI, la del «indígena» que lideraba a los humildes y aborígenes bolivianos.
De hecho, eso que bautizaron como el «proceso revolucionario de Bolivia» es, simplemente, la suma de un montón de actos delincuenciales y terroristas, que van desde la destrucción de propiedad pública hasta el asesinato de uniformados de la policía y el ejército. Crímenes que contaron con el apoyo de la inteligencia cubana y venezolana y los dólares de los grandes cárteles del narcotráfico sudamericano, por ejemplo, las FARC.
O sea, que, a la lucha contra el narcotráfico, las ONGS tuvieron la habilidad de endilgarle un contenido ideológico para convertirla en una nueva versión de la lucha de clases, o en el caso particular de nuestro país, en una lucha de etnias (blancos versus indígenas).
Pasa que no entendimos que el Socialismo del Siglo XXI es la fachada que han usado para presentar como política aquello que es, simplemente, una estructura de crimen transnacional, aunque el Socialismo del Siglo XX era exactamente igual. Al respecto, Carlos Sánchez Berzaín, jurista boliviano y un gran entendido en temas de política de Latinoamérica, en su artículo titulado: Las dictaduras del socialismo del siglo XXI no tienen pueblo, economía, narrativa ni opciones, afirma lo siguiente:
“El socialismo del siglo XXI es la repetición del comunismo totalitario derrotado por la historia con la desaparición de la Unión Soviética (1990-91). Es la búsqueda de justificación para el crimen organizado desde Cuba para detentar el poder indefinido con impunidad, discurso populista, de antiimperialismo y lucha contra la pobreza, mientras hacen todo lo contrario. La dictadura de Cuba ha convertido el castrismo comunista del siglo XX en socialismo del siglo 21, más de lo mismo, solo crimen organizado”.
Para nosotros, los bolivianos de a pie, el asunto se volvió un problema grave, pues no solamente estábamos siendo atrapados por las manos de un ignorante, sino de un rufián sin el menor escrúpulo. Un delincuente que no solo iba a fabricar miseria, como lo muestran los datos económicos, sino someter al país a las garras del castrochavismo.
En conclusión, hoy, a veinte años del golpe de Estado del 2003, Evo y sus bandoleros han rifado la renta gasífera; destrozaron la economía, al extremo que el país lleva diez años continuos de déficit fiscal; convirtieron a Bolivia en un narcoestado; redujeron la nacionalidad boliviana a sinónimo de traficante de drogas, finalmente, llenaron las cárceles bolivianas de presos políticos. Son dos décadas de infamia.
Hugo Marcelo Balderrama es un columnista y docente boliviano que, desde Estados Unidos, colabora con medios internacionales como Panampost y La Iberia, y centros de pensamiento como el Instituto Interamericano por la Democracia. Tiene un doctorado en Economía y una maestría en Administración de Empresas. Es autor de los libros Viernes conservador (2020), Gestión de los patrimonios familiares (2019) y Fe en la libertad (2017).
Los columnistas son responsables de sus opiniones.
La primera vez que escuché su nombre fue en los medios de comunicación del régimen de La Habana, controlados por el Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC). Lincoln fue muy odiado por Fidel Castro y sus acólitos
No había un solo asesor principal de Clinton que apoyaba las sanciones contra la dictadura cubana, y Clinton pronto comenzó una serie de "obsequios" unilaterales a Castro, ocultos en el lenguaje de la política de "pueblo a pueblo". En consecuencia, me enfoqué en la necesidad de quitarle el embargo al Presidente de Estados Unidos y ponerlo dentro de los parámetros de la ley de Estados Unidos a través de legislación
Es una pena que mientras las naciones del mundo, incluida una gran parte de África, está buscando como mejorar la competitividad de sus economías, nuestros países todavía sigan de rehenes de una recua de hampones
En tres generaciones, los nativos americanos ya eran sacerdotes, profesores, políticos e historiadores, jamás se los trató mal, menos se practicó un genocidio. Además, el sentido de pertenencia a España era tan fuerte que durante las conspiraciones contra la corona que Simón Bolívar y otros organizaron, mal llamados Procesos Independentistas, los nativos pelearon a favor del Rey
El caos total llega cuando son el 80% o más: se establece un control absoluto del islam sobre la sociedad, eliminando toda forma de disidencia, respeto a los derechos humanos y libertad individual como ocurre en los países de mayoría musulmana
Esa retorica continuó hasta bien entrados los años 80. Por ejemplo, las notas de prensa del Periódico Granma y los discursos de Fidel Castro enfatizaban en la reducción de la influencia de la economía norteamericana en el mundo
El exagerado secretismo oficial y la opacidad de los medios estatales son los culpables de la existencia de “las bolas”, y de que estas proliferen, rueden y crezcan cual si fueran de nieve
La mayor amenaza para Estados Unidos y Occidente proviene de los regímenes y sus representantes que suscriben los modelos de creencias marxista-leninista e islámicos. Los narcotraficantes del sur de la frontera y los cárteles que distribuyen el veneno tienen una relación simbiótica, directa o indirecta, con el socialismo latinoamericano
“They are the ones who killed RTV Marti. Trump just signed the death certificate”
La VOA produjo artículos como "Privilegio blanco: cómo saber si eres parte de él", atacó a la industria de los combustibles fósiles al tiempo que ofrecía publicidad gratuita para la energía solar y eólica, creó una sección especial sobre el orgullo gay que desalentó a muchos oyentes africanos y, según investigadores del Congreso, permitió que los servicios lingüísticos fueran "subvertidos" por los mismos gobiernos totalitarios contra los que se suponía que debían trabajar
Se le ordenó a la fiscal de distrito del condado Fulton, en Georgia, pagar 54.264 dólares por violar las leyes de los registros abiertos del estado en relación con el procesamiento del entonces expresidente Trump en 2024