
Ayer (hace 43 años)

Hoy hace 43 años que salí
y lo recuerdo (como se dice) como si fuera ayer.
Nadie me esperaba
porque nadie sabía que llegaba.
Era eso: salir, escapar, una asfixia
con solo 20 años.
Un salto al vacío
dejando atrás todo
lo que uno quería y conocía.
Salí sin nada, no traje nada,
ni una muda de ropa,
ni un cepillo de dientes,
ni un libro de Martí,
ni una medallita de la Caridad del Cobre.
Salí solo con mis recuerdos
y así todavía ando por el mundo.
Me duele cuando veo a los recién llegados
porque sé en carne propia
lo que van a tener que pasar.
Cada emigrado es un sueño, un talento,
una posibilidad menos en Cuba.
Esa Cuba que te asfixia
y que al mismo momento de abandonarla
la comienzas a necesitar más que nunca.
43 años pueden ser muchos años
pero puede ser un instante también.
Para mí fue ayer.
(En 1980 Armando Álvarez tenía 20 años. Hijo de un expreso político, en medio de la atmósfera de odio desatada por el régimen en los meses del éxodo del Mariel, se enfrentó a una turba castrista frente a la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana. Pocos meses después se exiliaría en New Jersey donde reside desde entonces).



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