
La patria

¡La patria es un castor con instinto asesino!
Una y otra vez, la patria crió cuervos,
esclavizó a mofetas, domesticó a leones,
amaestró a cotorras.
¡La patria es una eterna disyuntiva!
La patria te adoró
con el encanto y la crueldad
de algunos payasos.
Los patriotas bailaron en tu funeral
como sólo los sordos pueden hacerlo;
imaginando la música que no pueden oír.
¡La patria te olvidó!
(Te ignoró desde todos sus balcones)
Cuando se hizo evidente
la admiración de otros,
la patria te reclamó, públicamente.
¡La patria era un funeral!
Nada era más triste que la patria:
Tan divina que nunca fue profana,
tan versátil, tan rígida;
que solo acompañaba a los caídos
cuando caían por ella.
(Con todo aquel impulso de orfandad)
¡La patria dijo adiós,
con rostro de apatía y de furor!
...Y ya no fuiste más el muerto vivo
que aparecía en la foto de la patria,
sujetando el escudo encarnecido,
con la bandera agujereada al fondo.
Rodrigo de la luz es poeta y artista plástico cubanoamericano nacido en Villa Clara en 1969. En 1998 se fugó a Estados Unidos, donde ha realizado exposiciones y publicado cuatro poemarios (Mujeres de Invierno, Poesía Viva, Mío Mundo, La luz que se prolonga) y el libro de cuentos Cien hombres, una mujer y otros delincuentos. Colabora con revistas y programas de radio. Varios de sus libros se han presentado en la Feria Internacional del Libro de Miami.



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