
Individuo vs. escuadrón

La cultura occidental ha perdido y está perdiendo impulso como vanguardia civilizatoria. Presenta una degradación de su más terminado resultado: el individuo. Mas aun de la joya de la corona, el individuo libre, creativo y excelso.
Ante el suicidio metanfetaminico de Occidente las culturas periféricas e inferiores ganan terreno. Por ejemplo, Rusia y China, civilizaciones militaristas ancestrales. Llaman a un nuevo orden económico mundial, apenas ocultando el viejo autoritarismo y belicismo que les caracteriza desde su fundación. Europa transitó por esas fiebres, pero las superó cuando algunos de sus reinos absolutistas pasaron al parlamentarismo y, por vez primera, civiles parlando gobernaron a militares.
China nunca dejó de ser un confuciano imperio mandarinezco. Solo que, bajo Mao, los mandarines se nombraban Buro Político y al lado de Confucio y sus confusiones, colocaron como motor social central a Marx y su exaltación de la envidia proletaria. Pero el Imperio del Sol Naciente nunca dejó de tener una nobleza escogida por galones militares y por su sumisión a un emperador incuestionable, actualmente Xi.
Rusia fue fundada por vikingos guerreros, y sus zares siempre fueron militares que exigían a su juventud heroicidad guerrera. El grupo demanda el sacrificio del individuo a la tribu y al escuadrón. Y solo así lograron expulsar a los ocupantes mongoles en la segunda mitad del siglo XV. El individuo se funde con el estado, deja de ser el átomo de la sociedad, pierde su piel y contorno y se sacrifica (el significado de esta palabra: hacer sagrado).
Ambos imperios, desde sus orígenes, se basan en la degradación del individuo, arrodillándolo al grupo, a la patria, mediante la gloria militar. Ello es parte del DNA ruso y chino. Ambos imperios tienen el mito fundacional y creen firmemente que la estructura social es rígida pirámide, donde pasar de un nivel al otro no dependa del esfuerzo del individuo, sino de su inserción y sumisión. Hoy, China y Rusia, pretenden reimplantar globalmente esta “disciplina” social militar-feudal, en que es usual arrodillar al individuo al escuadrón, la vigilancia, la envidia, la mentira.
Las mal llamadas “revoluciones”, la Gloriosa (también conocida como la “Revolución de 1688”) y la Industrial o la Primera Revolución Industrial (iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña): fueron saltos culturales evolutivos. Los seres humanos dejaron de agruparse alrededor de mitos de espada y sangre. Entonces los ríos de los hombres rompieron el cauce feudal por el que habían fluido.
Hoy Rusia putinesca y china jiista pretenden minimizar aquel salto y reimplantar su tradición cultural ancestral, medieval. Pretenden colocar sus viejos diques dondequiera en el mundo. Y la llaman a esto BRICS y el llamado “Nuevo Orden Mundial”.
Lo asombroso es que hay miles de profesores de filosofía, sociología, humanidades, que en las universidades de occidente desconocen estos peligros, aunque son evidente, e influencers que irresponsablemente o pagados nos venden la idea de que el futuro es a lo chino. Caso destacado el de Diego Ruzzarin.
En nombre de un nuevo orden mundial y de que todos somos iguales, los buenos quieren hacer funcionar al mundo con el viejo desorden militarista y territorialista. Con espíritu buenista y progresista se dedican a “estudiar” a Rousseau, Marx, Foucault, Marcuse, y con formulas verbales librescas intentar solucionar problemas que no existen, o concentrarse en nimiedades. Nada de ciencia dura, duda sistémica y pensamiento crítico que drogan a la juventud con puras estupideces verborreicas y empoderan a las retaguardias para que pongan zancadillas a las vanguardias en batallas palabreras.
Mientras, oficiales y espías de los mandarines y los zares, ya navegan por el Hudson, el Sena, el Ganges y el Amazonas. Y con todo el know how que han robado desarrollan talento militar, alimentan sus viejos comportamientos militaristas y territorialistas
Pero aun cabe la pregunta: ¿las turbas drogadictas y los escuadrones desalmados han aplastado al individuo excelso, al Prometeo fundador?




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