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¿Habrá, en ese nuevo contexto, muy próximo a desatarse, una oportunidad para revertir el que pareciera un camino sin salida de la isla?
Bogaciones09/08/2023 Juan José López-DíazEn Cuba, a la llamada "generación del centenario", esa que en 1953, al cumplirse 100 años de la muerte en combate del poeta y político José Martí, asaltó el cuartel Moncada, como se dice en la isla "ya le queda poco", y pronto desaparecerá. Otra cosa es imposible.
Entre sus sobrevivientes aún están las figuras claves de Raúl Castro, Ramiro Valdés y unos poquísimos que integraron el grupo de la Sierra Maestra y fueron los arquitectos del todavía régimen opresor. Pero hace rato suena la alarma del reloj biológico. Ya estamos a punto de ver qué harán sus herederos en el poder, cuando se presente la crisis que se avecina, sin la sombrilla de los constructores de dicha maquinaria represiva.
Cuba siempre ha tenido cambios importantes en periodos de aproximadamente 30 años. Obviamente no hablo de cambios de régimen, pues el castrismo ha persistido el doble, 64 años años ya tienen en su haber los históricos represores. Y van cayendo en picada.
Cito rápidamente un poco de historia. Durante el dominio español, del siglo XIV hasta el XIX, hubo crisis y reciclajes de las mismas, sin que cayeran los colonizadores. Retomando el ejemplo de la vida de José Antonio Saco, su deportación en 1834, su retorno a finales de 1860, casi treinta años de su expulsión, cuando llega y se une a la conspiración por la independencia de Cuba, que sucede en 1902. Son tres décadas.
Una vez Cuba convertida en República, sucedieron crisis, prórrogas de poder, escándalos de corrupción e intentos de reunir una nueva constituyente. Sin embargo, es en 1939 cuando se aprueba la Carta Magna que rigió a partir de 1940.
La Cuba Revolucionaria es una dictadura en favor del goce de los miembros de grupo de la Sierra Maestra. Esa generación del centenario que está a punto de desaparecer y que con sus revolucionarios represores a la cabeza, desde 1959 han superado reacciones armadas, éxodos masivos, crisis morales y militares, y el surgimiento de una oposición pacífica que también cumple más de treinta años, que no ha logrado deponer a la élite político-militar-económica, pero que no ha sido totalmente sofocada por el establishment.
En 1989, al cumplirse 30 años de la toma del poder por el castrismo, el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa fue la expresión más alta de la crisis general superada por el régimen. Algo incomprensible desde varios puntos de enfoque, si consideramos la relación entre Cuba y los Estados Unidos, teniendo en cuenta la acusación del gobierno cubano sobre los intentos “imperialistas” por derrotarles. Sin embargo, nada ocurrió. Lo que tiende a confundir a tantos analistas sobre el papel de Estados Unidos y su limitada acción contra las dictaduras del hemisferio, sobre todo en el caso de Cuba, que tanto ha atentado contra la seguridad nacional no únicamente del paladín de la democracia, sino de toda la región.
Los cubanos siempre han vivido periodos de crisis alimentarias y aunque "resuelven" alimentos en mercados ilegales, sus vidas de carencias y sin sueños retratan la cruda y cotidiana realidad nacional. Recibir asistencia médica a la altura de los pregones oficiales es una quimera y una amenaza para la vida de nuestros coterráneos en edades más vulnerables. La infancia y la vejez peligran, por falta de medicinas para tratar enfermedades crónicas y lo más cotidiano: escasez de alimentos para una nutrición básica.
A partir de 1989, luego de la crisis general interna y el fracaso del socialismo real, la tozuda dictadura cubana inicia la aplicación de medidas paliativas en el rígido sistema socialista, tales como mercados agropecuarios, trabajo por cuenta propia, la doble y triple circulación de monedas utilizables, según mercados creados por la voluntad administrativa, quienes imponen el valor de cambio de las divisas, discriminando la realidad del mercado.
La generación sucesora de los creadores del castrismo, quienes como bien se dice, heredaron o fueron señalados con el dedo del poder para su continuidad, no se lo ganaron, como alguna vez se creyó, y sobre todo se propagandizó por el mismo grupo de la Sierra Maestra. Esos que además construir la maquinaria represiva con ayuda soviética, crearon la mística de la derrotar de la dictadura anterior mediante la guerra de guerrillas, liderada por los Castro. La leyenda y la tiranía han sido muy largas y continúan siéndolo.
Desde luego, los sucesores del viejo castrismo, los poscastristas, saben manejar la maquinaria represiva. Los grupos de choque como los combatientes, los poderes populares, las organizaciones de masas, los CDR, entre otras, no se pueden subestimar, ni tampoco justificar su integración. Son las piezas importantes de la maquinaria de control que sostienen el sistema, cuya columna vertebral represiva son los miles y miles de agentes de la inteligencia y la contrainteligencia que operan, junto a la Policía Nacional Revolucionaria, para limpiar los obstáculos, que es como interpretan a los oponentes al castrismo, por órdenes sagradas del máximo líder, su hermano y los continuadores.
Sabemos que el establishment no tiene oponentes populares con medios de difusión dentro del país. Y que ahora reprimir es fácil. Pero lidiar con una crisis seria, es otra cosa aún mas seria. Sin comandantes de la revolución, sin sus archiconocidos "líderes históricos", como ellos mismos se han clasificado, y sin superhéroes como Ochoa, el contexto pareciera el mismo porque es una dictadura totalitaria. Pero no es exactamente igual el panorama.
Valdría la pena pensar, o al menos imaginar, cómo sería el actuar de los continuadores del régimen, ante cualquier fenómeno de quiebre institucional que genera alguna contradicción en la cúpula, o ante una marcha que supere la del 11 de Julio del 2021.
¿Qué pasara en Cuba al desaparecer los "líderes mitológicos" de la larga dictadura? ¿Cómo operarán ante la crisis los nuevos dirigentes que no “tiraron un tiro” en ningún lado? ¿Y qué harán los militares sin la presencia de los históricos Castro? ¿Habrá, en ese nuevo contexto, muy próximo a desatarse, una oportunidad para revertir el que pareciera un camino sin salida de la isla?
*Juan José López Díaz es abogado especializado en derechos humanos y exprisionero político. Siendo adolescente fue condenado a una cárcel para menores de edad por oponerse al comunismo. Fue activista del Comité Cubano pro Derechos Humanos. Asesoró y fundó movimientos de oposición, entre ellos Ex-Club Cautivo, Corriente Agramontista, Colegio de Pedagogos, Colegio de Ingenieros y Arquitectos. Presidió la Corriente Liberal Cubana. Participó en la prensa independiente desde su fundación en las agencias APIC y Cuba Verdad. Coautor de la convocatoria Concilio Cubano. Exiliado en Estados Unidos ha trabajado para agencias federales, analista de temas cubanos en medios de comunicación y escrito columnas de opinión.
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