Hombre renacentista, además del arte y la arquitectura, le fascinaba la poesía. Escribió en varias revistas como Verbum, Espuela de Plata, Nadie Parecía, Orígenes, y con la ayuda de José Lezama Lima, en 1940 publicó un libro de poemas
Escribir solo puede ser un ejercicio de libertad no siempre cotejado por aquellos que se agrupan en el coro de las plañideras. A fin de cuentas, el exilio -no sólo el exilio de los escritores- es un acomodo doloroso que va ganando la conciencia y el cuerpo del desterrado
E innumerables poetas han optado por el insilio, desde Dulce María Loynaz, que no ocultando su rechazo al régimen comunista, se encerró en su mansión durante décadas, hasta Rogelio Fabio Hurtado y Rafael Alcides, negados a publicar sus libros con tal de no dejarse manipular por los comisarios culturales del castrismo
Desde la independencia, todos los políticos cubanos, de todas las banderías y signos ideológicos, tanto en el poder como en la oposición, han echado mano de Martí, intentando apropiárselo y proclamando ser los continuadores de su ideario
Nuestro exilio es esa Ítaca, no a la cual se regresa, sino a la que se llega para emprender un viaje, en el que nos toca aprender y resistir como solo puede hacer un exiliado. No un viajero, no un emigrante, no un polizón. Un exiliado
"Las personas desinformadas o menos despiertas, como parte del gran rebaño al que ni siquiera saben que pertenecen, repiten que la cultura no tiene nada que ver con la política. Y están equivocados. La cultura no sólo tiene mucho que ver con la política, sino que la determina. Siempre ha sido así"
Ya no me asombra cuando alguien cuenta cómo es vivir rodeados por la mierda y amenazados por los derrumbes; del hambre crónica, de comer la bazofia que podamos conseguir cuando aparezca...
“Al no poder reconocer en nosotros mismos los males del enemigo que combatimos, reproducimos sus métodos hasta convertirnos tácitamente en sus cómplices”, dice el autor
¿Novela negra, realismo sucio? De eso y más hay en Cubiche. Y unas descripciones tan fieles que a uno le parece acompañar a Cubiche en sus andanzas por Little Havana, La Sagüesera (South West) o Hialeah
La incondicionalidad de Carpentier con el castrismo se contradice con el pesimismo que, en su más importante novela, El Siglo de las Luces, muestra respecto al devenir de las revoluciones y de los revolucionarios
Por la abundante intertextualidad, la presencia de lo paródico en sus escritos y su aprovechamiento de referentes de la música y el cine, sus dos grandes pasiones, se puede afirmar que fue un precursor del postmodernismo en la literatura cubana y latinoamericana y el escritor que más ha influido en los autores cubanos de las últimas décadas
Martí nunca copió, ni imitó, ni remedó a nadie con su pluma, de donde nacían “bramidos” —como calificara Domingo Faustino Sarmiento su voz literaria—. Y eso sí fue algo que procuró y logró el futuro Apóstol de manera consciente, aunque en sus inicios fuera más bien íntima, como reconoce en su dedicatoria del Ismaelillo a José Francisco, su único hijo: “Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así”
Pero entre los héroes de ficción castristas hubo algunos que alejados del realismo socialista, demasiado de carne y hueso, disgustaron y encolerizaron a los mandamases y sus comisarios
Sobre su obra ha dicho la poeta, narradora y ex prisionera política María Elena Cruz Varela: "Mientras exista Dios habrá poesía, y hombres como Ismael Sambra continuarán con sus versos y sus actitudes devolviéndole a la palabra su sentido original y primigenio”
Por ser catalogado como "contrarrevolucionario" el contenido de un libro cuentos que mantenía inédito, fue arrestado por la policía política y sancionado a cinco años de privación de libertad por el supuesto delito de "propaganda enemiga"